EFECTOS Y SENTIMIENTOS A LAS CLASES EN LÍNEA

 

 Alumna: Irma Angélica Thomas Altamirano

Grupo: Octavo semestre, UAS LEM



Debido a la crisis derivada de la pandemia por el COVID-19 se generaron trastornos en diversos ámbitos de mi quehacer diario, sobre todo en lo que respecta a educación, ya que me tocó vivirla desde tres posturas: como estudiante, como maestra y como madre de familia, donde debo dar atención y respuestas a las distintas personalidades inmiscuidas es estos roles: mis profesores, mis hijos, mis directivos, mis alumnos y padres de familia.

Es bien sabido que la educación escolar no está al margen de esta realidad y esto pasa a ser una de las causas de los principales de cambios emocionales ocasionados en mi cotidianeidad.

De tal forma que al inicio de las clases en línea pasé una situación de cambio al aumentar mi agobio como madre, como profesora y como estudiante, lo cual generaba un descontrol emocional en mi persona, pues como actor de estos escenarios no estaba preparada para esta modalidad educativa.

En las tres facetas de mi vida presenté al inicio ansiedad, estrés, frustración, molestia, incomprensión, intranquilidad, entre otras.

Muchos son los aspectos que tienen que ver en mi día a día, mismos que influyen en mis clases en línea. A continuación describo aquellos que más infieren en ello, acompañados de mi sentir al tener que vincular cada rol en mi persona para poder sobrellevar esta nueva forma de trabajo a distancia sin descuidar ningún punto de mi vida ya sea familiar, profesional o laboral y de esta forma salir avante de la mejor manera posible.

 

Realidad como estudiante


Cuando iniciaron las clases online mi actitud fue de agrado, nerviosismo y con toda la buena vibra por no tener que asistir a clase presencial y ejecutar la clase virtual. A medida que pasaba el tiempo todo lo bueno decayó tornándose una idea de apatía y cansancio al grado de ya no querer tomar más las clases.

Empiezo a sentirme ansiosa, a estar irritable, frustrada, molesta, intranquila y el estrés comienza a hacer de las suyas afectándome emocionalmente.



Poco a poco me fui adaptando a esta nueva forma de vida, dando un giro de 360° al enfocar ahora mi sentir al agrado de estar a distancia. Hoy en día no me parece de todo mal vivir de esta forma ya que mediante la educación virtual puedo obtener un contenido académico de buena calidad a un costo más accesible, comparado con el formato presencial ya que no invierto en el traslado a mi institución educativa y lo mejor cero cansancio por el nulo esfuerzo que implica el mismo.

Desde mi experiencia como estudiante puedo decir que hoy en día cumplir con las distintas actividades que requiere mi carrera universitaria se torna un poquito complicado más no imposible, porque debo atender las actividades en línea como estudiante y además combinar todas las acciones del hogar, aunando a esto las laborales ya que todas son importantes y forman parte de mis responsabilidades que ya llevaba a cabo de forma presencial.

 

Realidad como docente


Como profesora tuve que rediseñar mi trabajo hacia una entrega vía plataformas de educación online, lo cual significó reconfigurar mi rol, los objetivos, actividades y contenidos de mis asignaturas, para no imponerme en este vacío de requerimientos asegurando con ello que los educandos no se vieran afectados en sus expectativas de logro escolar. 



Este proceso ha sido complejo, pues me gusta la interacción con los alumnos y en esta modalidad no puedo hacerlo. Además que no todos los alumnos pueden ingresar a sus clases online, por no contar con equipo de cómputo o internet. Lo importante aquí fue buscar las instancias para que los alumnos lograran alcanzar los aprendizajes en estos momentos tan difíciles.

 

Realidad familiar

Mi rol como madre y todo lo que ello implica, además de encargarme de los quehaceres domésticos, estar al tanto de la despensa y atender el cumplimiento de trabajos de mis hijos, quienes se encuentran en distintos niveles educativos (uno en primaria y otro en preparatoria) afectó la relación familiar, pues ellos no siempre están dispuestos a aceptar mi participación en sus actividades educativas.

Mis hijos sienten una acción invasiva a su entorno, esto me genera agotamiento y cansancio, de tal forma que muchas veces deseo que se callen y no me molesten porque al final del día siento que no he rendido sobre todo en mi trabajo y en mis estudios, por ende debo quedarme a trabajar en tiempos extras a altas horas de la noche y parte de la madrugada para terminar los pendientes de trabajo y estudio.

 Panorama actual

Poco a poco el panorama se tornó más tranquilo, amigable y entendible, como bien dicen después de la tempestad vienen la calma y esto es lo que pasó conmigo, algo que llamo un pensamiento de aceptación al cambio. Actualmente me siento totalmente diferente, claro que necesité hacer reacomodos a mi vida pasada sobre todo en el uso de los tiempos para la realización de las distintas actividades involucrando además las de mi familia; le veo el lado bueno de estar trabajando y estudiando a distancia, porque puedo estar en casa apoyando a mi hijos, veo las cosas en pro de mi salud mental, tratando de ahorrar tiempo en todo lo que hago y aplicando ante todo la empatía, flexibilidad, asertividad y la resiliencia.

Tengo presente que la sala de clases es irremplazable y que nuestra enseñanza a distancia no es lo mismo, pero trato de hacer todo lo posible para lograrlo.

Considero que las ventajas y desventajas del trabajo en línea mucho dependerá de las condiciones económicas, geográficas, sociales o culturales de las familias. Por ahora, reconozco que después de esto, debemos ampliar nuestra visión, dependiendo del rol vivido, padre/madre de familia, profesorado o alumno, además de la forma de socialización que optemos ya sea de forma presencial, de manera virtual o la combinación de ambas.



Algo que tengo muy claro...

¡Extraño socializar de forma presencial para mi pleno desarrollo!

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