EFECTOS Y SENTIMIENTOS A LAS CLASES EN LÍNEA
Grupo: Octavo semestre, UAS LEM
Debido a la crisis derivada de la
pandemia por el COVID-19 se generaron trastornos en diversos ámbitos de mi quehacer
diario, sobre todo en lo que respecta a educación, ya que me tocó vivirla desde
tres posturas: como estudiante, como maestra y como madre de familia, donde
debo dar atención y respuestas a las distintas personalidades inmiscuidas es
estos roles: mis profesores, mis hijos, mis directivos, mis alumnos y padres de
familia.
Es bien sabido que la educación
escolar no está al margen de esta realidad y esto pasa a ser una de las causas
de los principales de cambios emocionales ocasionados en mi cotidianeidad.
De tal forma que al inicio de las
clases en línea pasé una situación de cambio al aumentar mi agobio como madre, como
profesora y como estudiante, lo cual generaba un descontrol emocional en mi
persona, pues como actor de estos escenarios no estaba preparada para esta
modalidad educativa.
En las tres facetas de mi vida
presenté al inicio ansiedad, estrés, frustración, molestia, incomprensión,
intranquilidad, entre otras.
Muchos son los aspectos que tienen que
ver en mi día a día, mismos que influyen en mis clases en línea. A continuación
describo aquellos que más infieren en ello, acompañados de mi sentir al tener
que vincular cada rol en mi persona para poder sobrellevar esta nueva forma de
trabajo a distancia sin descuidar ningún punto de mi vida ya sea familiar,
profesional o laboral y de esta forma salir avante de la mejor manera posible.
Realidad
como estudiante
Cuando iniciaron las clases online mi actitud fue de agrado, nerviosismo y con toda la buena vibra por no tener que asistir a clase presencial y ejecutar la clase virtual. A medida que pasaba el tiempo todo lo bueno decayó tornándose una idea de apatía y cansancio al grado de ya no querer tomar más las clases.
Empiezo a sentirme ansiosa, a estar irritable, frustrada, molesta, intranquila y el estrés comienza a hacer de las suyas afectándome emocionalmente.
Poco a poco me fui adaptando a esta
nueva forma de vida, dando un giro de 360° al enfocar ahora mi sentir al agrado
de estar a distancia. Hoy en día no me parece de todo mal vivir de esta forma
ya que mediante la educación virtual puedo obtener un contenido académico de buena calidad a un costo más
accesible, comparado con el formato presencial ya que no invierto en el
traslado a mi institución educativa y lo mejor cero cansancio por el nulo esfuerzo
que implica el mismo.
Desde mi experiencia como estudiante
puedo decir que hoy en día cumplir con las distintas actividades que requiere
mi carrera universitaria se torna un poquito complicado más no imposible,
porque debo atender las actividades en línea como estudiante y además combinar
todas las acciones del hogar, aunando a esto las laborales ya que todas son
importantes y forman parte de mis responsabilidades que ya llevaba a cabo de
forma presencial.
Realidad como docente
Como profesora tuve que rediseñar mi
trabajo hacia una entrega vía plataformas de educación online, lo cual
significó reconfigurar mi rol, los objetivos, actividades y contenidos de mis
asignaturas, para no imponerme en este vacío de requerimientos asegurando con
ello que los educandos no se vieran afectados en sus expectativas de logro
escolar.
Este proceso ha sido complejo, pues me gusta la interacción con los alumnos y en esta modalidad no puedo hacerlo. Además que no todos los alumnos pueden ingresar a sus clases online, por no contar con equipo de cómputo o internet. Lo importante aquí fue buscar las instancias para que los alumnos lograran alcanzar los aprendizajes en estos momentos tan difíciles.
Realidad familiar
Mi rol como madre y todo lo que ello
implica, además de encargarme de los quehaceres domésticos, estar al tanto de
la despensa y atender el cumplimiento de trabajos de mis hijos, quienes se
encuentran en distintos niveles educativos (uno en primaria y otro en
preparatoria) afectó la relación familiar, pues ellos no siempre están
dispuestos a aceptar mi participación en sus actividades educativas.
Mis hijos sienten una acción invasiva a su entorno, esto me genera agotamiento y cansancio, de tal forma que muchas veces deseo que se callen y no me molesten porque al final del día siento que no he rendido sobre todo en mi trabajo y en mis estudios, por ende debo quedarme a trabajar en tiempos extras a altas horas de la noche y parte de la madrugada para terminar los pendientes de trabajo y estudio.
Poco a poco el panorama se tornó más
tranquilo, amigable y entendible, como bien dicen después de la tempestad
vienen la calma y esto es lo que pasó conmigo, algo que llamo un pensamiento de
aceptación al cambio. Actualmente me siento totalmente diferente, claro que
necesité hacer reacomodos a mi vida pasada sobre todo en el uso de los tiempos
para la realización de las distintas actividades involucrando además las de mi
familia; le veo el lado bueno de estar trabajando y estudiando a distancia,
porque puedo estar en casa apoyando a mi hijos, veo las cosas en pro de mi
salud mental, tratando de ahorrar tiempo en todo lo que hago y aplicando ante
todo la empatía, flexibilidad, asertividad y la resiliencia.
Tengo presente que la sala de clases
es irremplazable y que nuestra enseñanza a distancia no es lo mismo, pero trato
de hacer todo lo posible para lograrlo.
Considero que las ventajas y
desventajas del trabajo en línea mucho dependerá de las condiciones económicas,
geográficas, sociales o culturales de las familias. Por ahora, reconozco que
después de esto, debemos ampliar nuestra visión, dependiendo del rol vivido,
padre/madre de familia, profesorado o alumno, además de la forma de
socialización que optemos ya sea de forma presencial, de manera virtual o la combinación
de ambas.
Algo que tengo muy claro...
¡Extraño socializar de forma
presencial para mi pleno desarrollo!
Comentarios
Publicar un comentario